Vuelta a la rutina del traductor autónomo. La oportunidad para ser más productivos.

Septiembre siempre ha sido un mes de nuevos retos. Toca volver a la rutina y una buena forma de motivarse es la planificación de objetivos de aquí a navidad.

Nos quedan cuatro meses por delante antes de cerrar 2018 y este es un buen momento para intentar mejorar todo aquello que hemos ido dejando de lado a lo largo de este año. En el caso de un traductor autónomo, pueden ser proyectos en el ámbito del marketing o networking que cuesta sacar adelante una vez metidos de lleno en nuestro día a día.

Septiembre viene bien para planificar y fijarse objetivos.

Sabemos que al llegar a casa tenemos mil tareas acumuladas, madrugones, reuniones… que hacen más difícil el querer sacar tiempo para algo más. Pero mirándolo desde otra perspectiva, es la ocasión perfecta para poner en marcha nuevas estrategias para simplificar nuestra rutina y ser más productivos.

La primera es llevar una agenda que recoja nuestra rutina. La metodología de tareas recurrentes nos permite seleccionar franjas horarias que vamos a dedicar a la producción (traducción, revisión o interpretación) y otras que vamos a dedicar al marketing, búsqueda de nuevos clientes o negociaciones que tengamos. Os dejo un vídeo de Marta Emerson donde os explica en qué consiste este método:

La segunda es crear listas con los objetivos que queremos alcanzar. En un documento Excel dividimos en columnas las tareas administrativas, de marketing y de ventas. En ellas, explico en una frase lo que quiero/tengo que hacer. Por ejemplo, añadir los posibles clientes agrupados por profesión a los que quiero llamar para proponer mis servicios, mejorar el contenido del blog o tener que pagar a un proveedor son algunas de las tareas que pueden figurar en el Excel. Al lado de nuestra frase podremos la fecha límite en la que debemos ejecutar esa acción y cuando la hayamos cumplido especificarlo para llevar el recuento de tareas que nos quedan por hacer.

El último paso es llevar al día estas dos herramientas que, no olvidemos, están ahí para mejorar nuestros hábitos y darnos un empujón en aquellas tareas que nos cuestan más. La constancia es la clave para crear una rutina que sea sana y nos permita progresar en nuestro trabajo sin tener que renunciar a otras actividades como el deporte, el tiempo para la familia u otras aficciones.

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